El Salmo 103 empieza hablándole a la propia alma: “no olvides”. Luego enumera perdón, sanación, rescate, misericordia y justicia para despertar una memoria agradecida.
También mira con ternura la fragilidad humana: Dios conoce nuestra condición y recuerda que somos polvo. Esa compasión se extiende de generación en generación y termina convocando a toda la creación a bendecir.
Una duda frecuente
¿Es el Salmo 103 o el Salmo 102?
Es el mismo canto. La numeración hebrea lo presenta como Salmo 103; la tradición griega y latina lo numera como Salmo 102. Por eso algunas ediciones católicas muestran ambos números.
Puedes comprobar la doble numeración y leer una traducción católica contemporánea en la Biblia oficial del Vaticano.
Hazlo oración
Cómo rezar el Salmo 103
Haz una lista breve de beneficios de Dios que no quieres olvidar.
Lee los versículos 8 al 14 y recibe la imagen de su misericordia.
Entrega tu fragilidad sin vergüenza: Dios conoce tu condición.
Termina uniendo tu alabanza a la de toda la creación.
Oración inspirada en el Salmo 103
Que mi alma no olvide tu bondad
Bendice, alma mía, al Señor. Dios de misericordia, no permitas que olvide tus beneficios: tú perdonas, sanas, rescatas y coronas de compasión. Conoces mi fragilidad y recuerdas que soy polvo. Aleja de mí el pecado, renueva mi vida y extiende tu ternura sobre mi familia de generación en generación. Amén.
Preguntas sobre este salmo
¿Cuándo puedo rezarlo?
Para dar gracias
Ofrece un inventario amplio del perdón, el cuidado y la misericordia recibidos.
Cuando te pesa la culpa
Recuerda que Dios no nos trata conforme a nuestros pecados.
Al rezar por la familia
Su mirada de generación en generación permite agradecer y pedir por hijos y nietos.
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Una tarjeta del Salmo 103
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